Cirugía conservadora · Oncoplastia · Ganglio centinela

Cáncer de mama: conservar la mama es hoy el estándar, no la excepción

Durante décadas, el diagnóstico de cáncer de mama y la mastectomía fueron casi la misma frase. Dejaron de serlo hace más de treinta años. En la mayoría de los casos hoy es posible retirar el tumor con márgenes correctos, conservar la mama y obtener la misma supervivencia — y además conservar la forma, que es de lo que se ocupa la cirugía oncoplástica.

Octubre 2026: mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres en México y la primera causa de muerte por cáncer en mujeres adultas. Buena parte de los casos se siguen diagnosticando en etapas avanzadas, y ahí la diferencia no la hace la cirugía: la hace el momento en que la paciente llegó.

Este mes se llena de listones. Un listón no detecta nada. Lo que detecta es una mastografía hecha a tiempo, una exploración clínica anual y un estudio de imagen frente a cualquier hallazgo nuevo que no estaba antes.

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Por qué un ginecólogo oncólogo opera cáncer de mama

Es una pregunta legítima y la escucho seguido en consulta, a veces de pacientes y a veces de colegas. La respuesta tiene una parte formal y una parte práctica.

Porque la subespecialidad lo incluye, por diseño

En México, la Ginecología Oncológica es una de las cinco subespecialidades oncológicas que certifica el Consejo Mexicano de Oncología, junto con Cirugía Oncológica, Oncología Médica, Oncología Pediátrica y Cirugía Oncológica Pediátrica. Es el mismo consejo y el mismo examen de certificación.

Qué cubre la formación: el programa de subespecialidad comprende los tumores del tracto genital femenino y de la glándula mamaria, benignos y malignos. No es una extensión posterior ni un curso añadido: la patología mamaria forma parte del entrenamiento desde el origen de la subespecialidad en el país.

Porque la cadena de atención empieza en el consultorio de ginecología

La exploración mamaria, la solicitud e interpretación de la mastografía, la lectura del BI-RADS, el ultrasonido dirigido y la biopsia inicial ocurren casi siempre en la consulta ginecológica. Ahí se detecta la mayoría de los casos.

Por qué importa para usted: cuando el diagnóstico obliga a empezar de cero con otro equipo, se pierden semanas en repetir estudios, conseguir cita y volver a explicar la historia. En cáncer de mama el tiempo entre el hallazgo y el tratamiento es una variable clínica, no un trámite administrativo.

Porque mama y ovario son el mismo problema en muchas pacientes

Las mutaciones en BRCA1 y BRCA2 elevan a la vez el riesgo de cáncer de mama y de cáncer de ovario. Lo mismo ocurre con otros síndromes hereditarios menos frecuentes.

La consecuencia clínica: una paciente con cáncer de mama y mutación identificada necesita decisiones simultáneas sobre su mama, sobre sus ovarios y sobre la vigilancia de sus familiares. Un solo subespecialista que maneja ambos territorios coordina esa conversación completa, incluida la cirugía reductora de riesgo, en lugar de dividirla entre dos consultorios que rara vez se hablan.

Y la parte honesta: lo que realmente certifica a un cirujano

No es el nombre de su especialidad. Es su certificación vigente ante consejo, su volumen anual de casos, su apego a guías actualizadas y su trabajo dentro de un equipo multidisciplinario con patología, imagen, oncología médica y radioterapia.

Lo que esto significa en la práctica: hay cirujanos oncólogos, mastólogos y ginecólogos oncólogos excelentes, y los hay mediocres en las tres. Pregúntele a quien la vaya a operar cuántos casos como el suyo opera al año y en qué sesión multidisciplinaria se discutió su expediente. Si una reconstrucción compleja o un caso avanzado requiere a otro especialista, lo correcto es decirlo y referir — y eso también lo hago.

Dr. Gerardo González Mendoza, ginecólogo oncólogo en Torreón

La conversación antes de la cirugía vale tanto como la cirugía

En la consulta de mama revisamos juntos su mastografía, su ultrasonido y su reporte de patología, y le explico qué significa cada línea. A partir de ahí definimos si conservar es posible, qué técnica oncoplástica corresponde y qué se va a hacer con la axila.

Sale con un plan por escrito, con el fundamento de cada decisión y con el desglose económico completo. Ninguna paciente debería estar firmando un consentimiento sin entender qué alternativa tenía.

Cirugía conservadora: la evidencia que cambió el estándar

La idea de que quitar más tejido salva más vidas quedó atrás con dos ensayos aleatorizados históricos. El estudio de Milán, encabezado por Umberto Veronesi, y el ensayo NSABP B-06 compararon la mastectomía contra la resección del tumor seguida de radioterapia, con seguimientos que superan los veinte años. La supervivencia fue equivalente.

Desde entonces, la cirugía conservadora seguida de radioterapia es el tratamiento de elección en la mayoría de las pacientes con cáncer de mama en etapas tempranas. La mastectomía dejó de ser la opción por defecto y pasó a ser la opción indicada en escenarios concretos.

Un punto técnico que define el resultado: el margen quirúrgico. El consenso vigente establece que, en carcinoma invasor tratado con conservación y radioterapia, basta con que el tumor no toque el borde entintado de la pieza; en carcinoma ductal in situ el estándar es un margen de dos milímetros. Pedir márgenes más amplios no reduce la recurrencia y sí retira tejido sano que después hace falta para la forma de la mama.

Antes de proponerle una mastectomía, mi obligación es demostrarle por qué conservar no es posible en su caso. No al revés.

Cirugía oncoplástica: resecar el tumor y reconstruir la forma en el mismo tiempo quirúrgico

Conservar la mama y conservar su forma no son lo mismo. Retirar un tumor y cerrar sin más puede dejar una depresión, un pezón desviado o una asimetría evidente que después es difícil de corregir, sobre todo si ya pasó la radioterapia.

La cirugía oncoplástica planea desde el inicio cómo se va a redistribuir el tejido que queda. Se reseca el tumor con el margen oncológico que corresponde y, en el mismo procedimiento, se remodela la glándula con técnicas tomadas de la cirugía plástica. No es cirugía estética: es cirugía oncológica diseñada para no dejar una secuela innecesaria.

La ventaja oncológica es real, no cosmética. Permite resecar volúmenes mayores —y por lo tanto márgenes más seguros— en mamas donde una resección simple habría obligado a la mastectomía.

Nivel I

Para resecciones de hasta aproximadamente el 20% del volumen mamario. Se despega la glándula de la piel y del músculo y se avanzan los colgajos para cerrar el defecto, con reposicionamiento del complejo areola-pezón cuando hace falta.

Nivel II

Para resecciones mayores. Se emplean patrones de mamoplastia —en T invertida, vertical, periareolar u otros según la localización del tumor— y con frecuencia se opera también la mama contralateral para lograr simetría.

Qué define el plan en su caso: la localización del tumor dentro de la mama, la relación entre el volumen a resecar y el volumen total, el tamaño y el grado de ptosis de la mama, y si va a recibir radioterapia. Todo eso se decide antes de entrar a quirófano, con las imágenes enfrente y con marcaje previo, no improvisando en la mesa.

La axila y el principio de hacer menos cuando menos es suficiente

La otra mitad de la cirugía de mama ocurre en la axila, y es la que más secuelas permanentes deja. El linfedema del brazo no se cura; se maneja de por vida. Por eso la tendencia de los últimos veinte años ha sido retirar lo necesario y nada más.

  • Ganglio centinela. Se identifica el primer ganglio al que drena el tumor, se retira y se analiza con ultraestadificación. Si es negativo, no se toca el resto de la axila. Es el estándar en pacientes con axila clínicamente negativa.
  • Axila positiva que ya no se diseca. En pacientes seleccionadas con tumor temprano, cirugía conservadora y uno o dos ganglios centinela positivos, la evidencia mostró que completar la disección axilar no mejora la supervivencia y sí aumenta el linfedema. En esos casos no se diseca.
  • Omitir radioterapia en casos seleccionados. Varios ensayos recientes han evaluado la posibilidad de no irradiar a mujeres mayores con tumores pequeños, receptores hormonales positivos y bajo riesgo biológico, siempre que reciban tratamiento endocrino. Es una conversación individual, con criterios estrictos y no aplicable a la mayoría.
  • Omitir cirugía axilar en casos seleccionados. También se está evaluando prescindir del ganglio centinela en tumores pequeños con axila negativa por ultrasonido. Es una línea de investigación activa; se lo menciono para que sepa que existe, no para ofrecérselo como práctica establecida.

Si en su consulta aparecen estas opciones, le voy a decir con claridad cuál de ellas es estándar vigente y cuál sigue siendo materia de ensayo clínico. Son cosas distintas y merecen presentarse como tales.

La cirugía de mama también es trabajo de equipo

Patología para el estudio de márgenes, radiología para el marcaje prequirúrgico, oncología médica y radioterapia para lo que sigue. La cirugía es una pieza de un plan, no el plan completo.

Por eso su caso se discute en sesión multidisciplinaria antes de que usted firme nada.

Equipo quirúrgico completo en Hospital Ángeles Torreón

Cuándo la mastectomía sigue siendo la indicación correcta

Conservar es el estándar, no una regla absoluta. Hay situaciones en las que proponer conservación sería un mal consejo:

  • Relación desfavorable entre el tamaño del tumor y el volumen de la mama, cuando ni la oncoplastia permite un resultado aceptable.
  • Enfermedad multicéntrica, con focos en cuadrantes distintos de la misma mama.
  • Imposibilidad de obtener márgenes libres pese a reintervenciones.
  • Contraindicación para recibir radioterapia, que es parte inseparable del tratamiento conservador.
  • Carcinoma inflamatorio.
  • Mutación de alto riesgo o decisión informada de la paciente que, habiendo entendido todas las opciones, elige mastectomía. Esa decisión también se respeta.

Cuando la mastectomía es la indicación, se planea junto con la reconstrucción desde la primera consulta —no después— y se coordina con cirugía plástica cuando el caso lo requiere.

Preguntas frecuentes

¿Un ginecólogo oncólogo está realmente capacitado para operarme la mama?

En México, sí, por formación y por certificación. La Ginecología Oncológica es una de las subespecialidades que certifica el Consejo Mexicano de Oncología y su programa incluye la patología mamaria benigna y maligna.

Dicho eso, lo que le conviene verificar no es la etiqueta de la especialidad sino tres cosas concretas: certificación vigente ante consejo, volumen de casos de mama al año, y si su caso se discute en sesión multidisciplinaria. Pregúnteselo a cualquier cirujano que esté considerando, incluido yo.

Si conservo la mama, ¿tengo más riesgo de que el cáncer regrese?

La supervivencia es equivalente a la de la mastectomía, y eso está demostrado en ensayos aleatorizados con más de veinte años de seguimiento. El riesgo de recurrencia local es algo mayor con conservación, y por eso la radioterapia forma parte del tratamiento: con ella, ese riesgo baja a cifras muy bajas y la supervivencia se iguala.

Conservar la mama sin recibir radioterapia, salvo en escenarios muy seleccionados, no es cirugía conservadora: es un tratamiento incompleto.

¿La cirugía oncoplástica retrasa el inicio de la quimioterapia?

No debería. Se realiza en el mismo tiempo quirúrgico que la resección del tumor, no como una segunda cirugía. La recuperación es comparable a la de una cirugía conservadora convencional y los tiempos de inicio del tratamiento sistémico se respetan.

¿Me van a quitar todos los ganglios de la axila?

En la mayoría de los casos no. Si su axila es clínicamente negativa, se realiza ganglio centinela y, si resulta negativo, no se toca el resto. Incluso con uno o dos ganglios centinela positivos en escenarios seleccionados, la evidencia respalda no completar la disección axilar.

La disección completa se reserva para los casos donde sí cambia el tratamiento, porque su costo —el linfedema del brazo— es permanente.

¿Desde qué edad debo hacerme mastografía?

La referencia general en México es exploración clínica anual a partir de los 25 años y mastografía de tamizaje a partir de los 40. Si tiene antecedente familiar de cáncer de mama u ovario, mutación conocida en la familia o un hallazgo nuevo en la exploración, el esquema cambia y se individualiza: puede implicar iniciar antes, agregar ultrasonido o resonancia, o estudio genético.

La autoexploración ayuda a conocer su mama y detectar cambios, pero no es un método de tamizaje y no sustituye la mastografía.

Encontré una bolita. ¿Cuánto puedo esperar?

No espere. La mayoría de los nódulos mamarios son benignos, y esa es precisamente la razón para estudiarlos pronto: en la mayoría de los casos la consulta termina con una buena noticia, y en los que no, el tiempo ganado importa.

Traiga a la consulta cualquier estudio previo que tenga. Si hace falta biopsia, se la indico y se la realizo.

Ya me dijeron que necesito mastectomía. ¿Vale la pena una segunda opinión?

Sí, y no significa desconfiar de su médico. Reviso sus imágenes, su reporte de patología y la relación entre el tumor y el volumen de su mama, y le digo con honestidad si la conservación era posible o si la indicación es correcta.

Hágalo antes de firmar el consentimiento, no después de la cirugía. Así funciona la segunda opinión.

¿Dónde atiende y dónde opera?

Consulta privada en el Consultorio 403 de la Torre Vasconcelos, Paseo del Tecnológico 909, Torreón, de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 y sábados de 9:00 a 14:00. Las cirugías se realizan en Hospital Ángeles Torreón.

Traiga su mastografía y hablemos de sus opciones

Si tiene un hallazgo, un reporte BI-RADS que no entiende o una indicación quirúrgica que quiere revisar, la consulta dura 45 minutos y sale de ella con un plan por escrito.

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