Uno de los tumores ginecológicos más complejos. Su tratamiento requiere experiencia quirúrgica específica y trabajo multidisciplinario coordinado. La calidad de la primera cirugía es uno de los factores pronósticos más importantes.
Tumor maligno que se origina en los ovarios o en las trompas de Falopio. La gran mayoría son carcinomas epiteliales (en particular el subtipo seroso de alto grado). Es el cáncer ginecológico con peor pronóstico cuando se diagnostica tardíamente — y por desgracia, eso ocurre en la mayoría de los casos por la falta de síntomas tempranos específicos.
Pero el escenario cambió en la última década: con cirugía citorreductora óptima realizada por subespecialistas, tratamientos complementarios apropiados (incluyendo PARP inhibidores en pacientes con mutaciones BRCA) y seguimiento estructurado, los resultados son significativamente mejores que hace diez años.
Estos síntomas son inespecíficos y pueden tener muchas causas no graves. Pero si persisten más de dos semanas, justifican evaluación con ultrasonido transvaginal, marcadores tumorales (CA-125, HE4) y exploración por especialista.
En cáncer de ovario, la cirugía citorreductora óptima — es decir, retirar todo el tumor visible — es uno de los factores que más impacta la sobrevida. Múltiples estudios han demostrado que las pacientes operadas por ginecólogos oncólogos certificados tienen mejor pronóstico que las operadas por cirujanos generales o ginecólogos no subespecializados.
Cuando es factible, se realiza primero. Incluye histerectomía total, salpingooforectomía bilateral, omentectomía, linfadenectomía pélvica y paraaórtica, y resección de cualquier implante tumoral visible en la cavidad abdominal. Puede requerir resección intestinal o de otros órganos según la extensión.
En pacientes con enfermedad muy avanzada o estado funcional limitado, puede ser preferible iniciar con quimioterapia (neoadyuvante) y realizar cirugía citorreductora después de 3-4 ciclos. Esta decisión se toma multidisciplinariamente.
En casos muy seleccionados — pacientes jóvenes con tumores de bajo grado en etapa muy temprana — puede considerarse preservar el útero y un ovario. Requiere evaluación rigurosa y consentimiento informado completo.
El cáncer de ovario rara vez es solo cirugía. Coordino el manejo con oncología médica para definir esquema de quimioterapia (generalmente carboplatino + paclitaxel), evaluación de mutaciones BRCA y otras alteraciones moleculares, y consideración de terapias dirigidas (PARP inhibidores) cuando están indicadas.
Revisiones cada 3 meses los primeros 2 años, después cada 6 meses hasta 5 años. Incluye exploración, marcadores tumorales y estudios de imagen según el caso.